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martes, 5 de octubre de 2010

Gran poeta campesino y militante comunista


100 años del nacimiento de Miguel Hernández

Orihuela, población alicantiana situada a 53 kilómetros de la capital española, fue el escenario de nacimiento y debut de Miguel Hernández Gilavert. El 30 de octubre de 1910 se escucha el primer llanto de una persona, que se convertiría en el devenir su vida, en un gran poeta cuya fortaleza era el arte revolucionario, un arte vinculado a los intereses de los pueblos de España y el mundo, a la vez un arte convertido en contundentes dardos contra el fascismo y las clases dominantes.

 Hijo de campesinos, humildes pastores de cabra, trabajó desde muy temprana edad en el cuidado del ganado y en el cultivo de las tierras. Aprendió las primeras letras en una escuela de la población de Orihuela, conocimiento que le permitió acercarse a la poesía y la literatura. Sus escritos, igual que su pensamiento, transitan por dos etapas, la primera es muy religiosa y conservadora, los versos son muy herméticos, inclusive muchas de las veces poco entendibles y sus principales temas eran relacionados a la naturaleza, el romanticismo, la religión.  Publica sus primeras poesías en un periódico local. En 1932 dio a conocer un libro con unas octavas reales nacidas bajo el influjo del Polifemo de Góngora. La revista “Cruz y Raya” le publicó en 1934 un auto sacramental. Para 1936 reunió una serie de sonetos para publicar el famoso libro “El rayo que no cesa”.

Por sus innumerables viajes a Madrid logra contactarse con varias personajes del movimiento artísticos denominado “la generación  del 27” entre los que se encuentran Rafael Alberti, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre y Emilio Prados. Construye una significativo amistad con Pablo Neruda, quien le presta una importante atención y potencia sus dones artísticos. Su relación con la situación que vive el pueblo español y principalmente su actividad desplegada en las misiones pedagógicas le permite comenzar acercarse a una nueva estética y criticar los planteamientos conservadores en la literatura, comienza a marcar distanciamiento con la religión y entra a un nuevo periodo en el que construye una poesía revolucionaria y critica a los elementos conservadores dentro de la literatura, decide realizar versos abiertos y entendibles, sus temas se encontraban relacionados a la situación que los pueblos españoles atravesaban.

Su pensamiento se radicaliza y toma posición a favor de los planteamientos revolucionarios, ingresa al Partido Comunista y a las filas del Quinto Regimiento del ejercito Republicano. Inicialmente cumple las tareas de construcciones de fortificaciones y luego pasa a luchar como miliciano en la infantería en la brigada del “Campesino”. Mientras combatía elaboraba poemas a favor de la república y condenaba el accionar de los fascistas, lo que trajo un importante reconocimiento y lo convirtió en Comisario de la propaganda y cultura.

Fue uno de los precursores y promotores del primer “Congreso de intelectuales en defensa de la cultura” que se realizó en Madrid y que participaron figuras como Antonio Machado, César Vallejo, Bertolt Brecht, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Ernest Hemingway, Raúl González Tuñón, Octavio Paz, etc.

Al terminar la Guerra Civil Miguel Hernández fue encarcelado por dos ocasiones, su segundo encierro ingresó injustamente en prisión el 4 de mayo de 1939 y condenado a muerte. Medida, que por las infrahumanas condiciones, no logró cumplir y muere en su celda el 28 de marzo de 1942.

En el tiempo de la guerra y en la prisión Miguel Hernández mantuvo su elaboración poética, muchas de sus obras fueron publicadas en las revistas y órganos de prensa de los revolucionarios. Se edito el libro “Vientos del pueblo”, “el Hombre que acecha” y “Cancionero y romancero de ausencia” los dos últimos fueron publicados después de su muerte.

Al cumplirse los 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, es necesario recordar su entrega a los ideales revolucionarios, su construcción de una poética libertaria que tenía como fin el enarbolamiento de la lucha contra el imperialismo y las clases dominantes.

domingo, 4 de abril de 2010

Montalvo, entre la rebeldía y la literatura


Por: Xavier A. Andocilla R.

Un hombre de mirada tensa, frente amplia, cabellos ondulados, ojos negros y profundos rasgos mulatos era la identidad física de Juan Montalvo Fiallos, ambateño nacido el 13 de abril de 1832 y figura trascendental del pensamiento político y literario ecuatoriano.

Hijo de comerciantes, enfrentó una profunda discriminación de parte de las clases pudientes. Montalvo fue repudiado, en primer lugar, por tener en sus venas sangre mulata y, en segundo y principal término, por la posición política de corte liberal y anticlerical que asumió.

Juan Montalvo -Según Agustín Cueva- “fue un hombre como todos, pero apasionado, luchador y de gran talento” que le tocó vivir un momento de la historia ecuatoriana muy compleja; en esos tiempos se vivía un escenario de profundas luchas de clases, por un lado los terratenientes buscaban mantener a toda costa su poder y por el otro, la burguesía se levantaba en contra del feudalismo y pretendía imponer el liberalismo, ideología de la que era portavoz Montalvo.

La característica más llamativa de Juan Montalvo fue su actitud desafiante a las clases dominantes de ese entonces, en sus escritos se esbozaron el valor y se proponía  fustigar a dictadores, derrocar gobiernos ineficaces y autoritarios, y promulgaba acciones revolucionarias en contra del sistema feudalista.

Se inició como combatiente de la pluma en enero de 1866 cuando publicó “El Cosmopolita”, revista política que se editó nueve ediciones y que apareció a la luz pública con el objetivo de luchar ferozmente contra Gabriel García Moreno. Otro ejemplo de confrontación al estatus quo fueron sus escritos aparecidos en doce números de “El Regenerador”, páginas en las que azotó al presidente Borrero.   

Desterrado en varias ocasiones, utilizó como principal herramienta de lucha el ensayo, logró con éste género consolidar sus puntos de vista y denunció la esclavitud ideológica y material. Una de sus obras más importante se trata de una serie de ensayos denominados “Los Siete Tratados” los cuales fueron elaborados en Ipiales entre 1873 y 1875, y en los que se expone un sorprendente lenguaje polémico y literario.

Dejó impregnado en sus escritos no solamente frases elocuentes y con una prosa elegante, sino también se manifiestan importantes enseñanzas de rebeldía como las escritas en “las Catilinarias”. En sus doce capítulos esta obra realiza una dura crítica a la tiranía y la dictadura militar de Ignacio Veintimilla; a la vez, nos plantea importantes retos como la tan afamada frase “desgraciados los pueblos donde la juventud no se rebela contra el tirano y los estudiantes no hacen temblar la tierra”.

Juan Montalvo fue un rebelde de su tiempo, recogió los pensamientos progresistas de esos años y combatió a lo más atrasado de la época, se opuso a la dominación feudal y al clero, utilizó las herramientas que el desarrollo sociedad le permitió obtener.

Elaboró una alta producción literaria, su talento fue reconocido por grandes autores como Rubén Darío que señalo: “la belleza florestal de su lenguaje tiene la sabia de América. Su huracán es de la pampa, su tempestad es del trópico”. El 17 de enero de 1889 murió en París en la casa Nº 26 de la calle Cardinet.

   

viernes, 2 de abril de 2010

Rafael Larrea, poeta de lo irreverente

Por: Xavier A. Andocilla Rojas 

Hace 15 años, el 22 de abril murió físicamente  Rafael Alejandro Larrea Insuasti, un revolucionario que supo vincular su sensibilidad y estética de artísta con su práctica política y militancia comunista. Sus letras irreverentes fueron dardos certeros contra lo establecido, sus versos se convirtieron en dedicatorias de rebeldía a las clases oprimidas y sus escritos fueron ejemplo de los hombres nuevos.

Rafael Larrea nació en septiembre de 1942, al llegar a la Universidad Central se vinculó con el movimiento artístico y literario autodenominado Tzántzico, que planteaba enlazar las características e identidades de los pueblos del Ecuador con una visión estética de izquierda y bajo el concepto del 'poder de la irreverencia'. La primera aparición de este movimiento fue en 1962 en un festival de poesía universitaria que se realizó en el Teatro Sucre; según Alfonso Murriagui, los Tzántzicos conocidos también como los reductores de cabezas,  “parodiaban los rituales de las tribus de Shuar, deciden reducir simbólicamente, las cabezas huecas y consagradas de los poetas y escritores que deambulaban por los corrillos artísticos y literarios”.

La obra poética de Rafael Larrea incluye escritos de rebeldía; en ellas demuestra una gran capacidad de profundidad y reflexión, en los que expones su condición de comunista íntegro. Su poesía está plasmada en seis libros: 'Levantapolvos', 'Nuestra es la Vida', 'Campanas de Bronce', 'Bajo el sombrero del poeta', 'Nosotros, la luna y los caballos', 'La casa de los siete patios'. Esta última obra fue publicada después de su muerte. Además escribió un sin número de canciones que hoy forman parte del repertorio musical de los pueblos del Ecuador tales como el "Capishca de la libertad", "La Negra Clara Inés", etc.

Su capacidad política y artística le permitió dar aportes trascendentales en la construcción del Centro de Arte Nacional y La Unión Nacional de Artistas Populares (UNAP). “El poeta, como cariñosamente lo llamaban, fustigó siempre a aquellos que pretendían artificiosamente separar las formas de la esencia, por ello, lucha y canto, poesía y propuesta, teoría y práctica, arte y política son en Rafael Larrea un todo” (Escritos Políticos de Rafael Larrea Insuasti, publicados por la Comisión para el Arte y la Cultura del PCMLE, colección 40 años del PCMLE, ediciones ERE, pág. 11)    

Desde joven fue militante del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador, por su acción destacada  llegó a ser parte del Comité Central, del Buró Político y del Secretariado del Comité Central. Fue uno de los líderes en la construcción de la vanguardia de la clase obrera y sus escritos teóricos y políticos son importantes contribuciones para la acción del partido, de la militancia y las organizaciones.  Se convirtió en un líder de la propaganda de nuestro partido y por casi 20 años fue encargado del Semanario En Marcha, logró resumir la experiencia y los conocimientos adquiridos y conjuntamente a varios camaradas elaboró el Primer Manual de Propaganda revolucionaria del PCMLE.

Al cumplirse los 15 años de la muerte de Rafael Larrea, se lo recorda como un poeta de lo irreverente, un artista que canto contra el capital, un comunista destacado, un revolucionario creador y un político que antepuso los intereses de los trabajadores, la juventud y los pueblos ante los suyos.   

domingo, 21 de marzo de 2010

Colombia: La masacre de las bananeras

Tomado de: http://www.argenpress.tv/2010/03/colombia-la-masacre-de-las-bananeras.html

Aquel fue el “bautizo de fuego” de la clase trabajadora colombiana.

Vinieron los Consejos de Guerra, posteriores asesinatos selectivos de otros líderes y cárceles para los dirigentes nacionales y locales.

Con este artículo María Tila Uribe nos refresca la memoria de cómo y porqué se produjo la masacre de las bananeras hace 81 años, a manos del Ejército y de la United Fruit Company (hoy Chiquita Brands).

Con cerca de 7 millones de habitantes en esa época, nuestro país tenía cierto carácter de selva virgen, pululaban las haciendas tradicionales de costumbres casi feudales, era país de minas de oro, platino, carbón, sal, esmeraldas, inmensas plantaciones de café, banano, también tabaco y formas de esclavitud en las zonas caucheras del Amazonas.

25 años habían pasado del “rapto de Panamá” –así lo llamaban- y con la primera cuota de 5 millones, de 25 que pagaron a plazos por ese territorio los EE.UU., más el alza del precio del café, mas la Deuda Externa contraída entonces y la violenta irrupción de capitales extranjeros, los años 20 se convirtieron en la década de la aceleración de la industria y de la iniciación de la infraestructura económica y física necesaria para el desarrollo del incipiente capitalismo colombiano.

Así llegó la modernización a nuestro país, entonces se conocieron las máquinas nuevas para la producción fabril que aceleraban la industria y el trabajo manual de los artesanos, las trilladoras de café, las máquinas de coser de pedal que usaron las abuelas, los molinos y por supuesto todo lo eléctrico, a más de la mecánica automotriz, pues los carros reemplazaban a los románticos coches tirados por caballos.

Fue un decenio clave y sobresaliente en el siglo XX, no solo por la transformación que la tecnología de entonces obró en la vida de las gentes sino por lo que significaron los 2 más grandes fenómenos sociales de los primeros 50 años de ese siglo: el nacimiento de una clase obrera y la incorporación de las mujeres al mercado laboral. Lo primero se dio por el cambio de vida de millares de campesinos que dejaron de estar atados a las haciendas como aparceros o arrendatarios y comenzaron a incorporarse masivamente a las concentraciones obreras mediante un nuevo sistema de pago: el salario. Legiones de trabajadores se incorporaban a deferentes frentes de trabajo: 20 mil en ferrocarriles, más de 600 mil hombres y mujeres hacían posible la exportación de café, otros millares en la construcción de canales, cables aéreos, carreteras, adecuación de puertos, en fin……. Por su parte a las mujeres, que en ese tiempo solo podían trabajar como maestras, enfermeras o telegrafistas, las necesitaban ahora en los talleres de confección, las textileras antioqueñas, las fabricas de fósforos, cerveza, tabaco y otras recién abiertas. Además, comenzaban a conformarse ejércitos de secretarias para las oficinas.

Para esa desproporcionada movilización el gobierno expidió la ley de circulación, lo que permitió que masas enteras llegaran a trabajar como obreros en los enclaves norteamericanos: la tropical Oil. Co, en Barrancabermeja, explotaba el petróleo; la Frontino Goil Mines y la Choco Pacifico, oro y platino y la famosa United Fruit Company, protagonista de la masacre de los trabajadores al final del decenio, en la Zona bananera de Santa Marta.

La consecuencia natural de aquellas concentraciones obreras fue la organización y el descubrimiento del poder de la huelga. Las abismales diferencias sociales de riqueza y pobreza y la barbarie de un régimen hegemónico con 42 años en el poder, que utilizó el destierro, la muerte y la tortura para sus adversarios, cohesionó los distintos sectores sociales y a mitad de la década se fundaba la primera Confederación Obrera Nacional y el Partido Socialista Revolucionario, ambas instancias como resultado de un proceso de organización y de experiencias de años.

Sus lideres nacionales, entre ellos Tomas Uribe Márquez, Raúl Eduardo Mahecha y María Cano sintieron y enfrentaron su lucha en el fragor de las grandes huelgas, la ultima de las cuales fue la de la Zona Bananera, dirigida por los mas representativos Sixto Ospino, Adán Ortiz Salas, Aurelio Rodríguez, José G. Russo, Erasmo Coronel, igualmente por mujeres como Josefa Blanco, secretaria del sindicato de Orihueca, quien bajo su responsabilidad tuvo a 100 obreros, con ellos vigilaba que no hubiera corte de racimos de bananos y emboscó y redujo pequeños grupos de uniformados que luego llevaba al comité de huelga para hacerlos reflexionar si era el caso, o sacarles información o juzgarlos. Otra mujer olvidada fue Petrona Yance, la más destacada de entre 800 mujeres que participaron en la Huelga.

El Presidente Abadía Méndez y su ministro de guerra nombraron como comandante general a Carlos Cortes Vargas con exceso de atribuciones. El fijó el 5 de diciembre como la fecha para negociar el pliego de peticiones que contenía 9 puntos.

Los 25 mil huelguistas tenían a su favor la simpatía de la población y del propio Alcalde, de los indígenas de la Sierra Nevada, de los comerciantes y algunos ganaderos que les enviaban reses para su manutención. Y algo inusitado, por lo contrario a las ideas generalizadas, fue el hecho que muchos trabajadores norteamericanos se solidarizaron con ellos. Se sabe, también, que hubo deserciones individuales y de grupo en el primer tiempo de la huelga, reclutas que se negaron a disparar y otros que entregaron sus armas a los obreros.

Se estimaron en 5000 los trabajadores que estaban en la plaza cuando fueron rodeados por los 300 hombres armados. Contaban los sobrevivientes que después de un toque de corneta el propio Cortes Vargas dio la orden de fuego por 3 veces, sin embargo, nunca se supo cuantos muertos hubo: las narraciones populares orales y escritas difieren: de 800 a 3 mil, y agregan que los botaron al mar. Las oficiales admitieron de 15 a 20.

Aquel fue el “bautizo de fuego” de la clase trabajadora colombiana. Vinieron los Consejos de Guerra, posteriores asesinatos selectivos de otros líderes y cárceles para los dirigentes nacionales y locales.

En defensa de los condenados salió el joven Abogado Jorge Eliécer Gaitán, quien dejó para la historia colombiana una página inolvidable que terminó con éxito pues absolvieron a todas las personas acusadas.

La década de los 20 ha sido llamada con razón, la época de oro revolucionaria de Colombia

A quienes para "restringir y neutralizar" el accionar de las/os defensores/as de DDHH, interceptan este mensaje... se les desea la inteligencia suficiente para comprender y contagiarse de la esencia dignificante de la lucha por el respeto irrestricto de los derechos humanos.

domingo, 14 de marzo de 2010

La primavera en que se tomó el cielo por asalto


Era el inicio de la primavera de 1871 y las masas trabajadoras por primera vez intentaron realizar una revolución proletaria. El 18 de marzo comenzó  la guerra civil francesa, por un lado el pueblo de París se alzó en contra del capitalismo y por otro el gobierno buscó detener la rebelión. La clase obrera conquistó el cielo por asalto y con el poder en sus manos proclamó días después “la Comuna de París”, echo que se convirtió en punta de lanza para el proletariado en todos los rincones del mundo y dio confianza a los trabajadores y el pueblo por conseguir la emancipación.

Las causas de este acontecimiento eran diversas, la batalla contra Alemania produjo una dura situación política, económica y social para las clases dominadas. La guerra civil inició después del enfrentamiento bélico franco-prusiano en el que Francia sufrió una derrota tras otra; el 2 de septiembre de 1870 es detenido en el campo de batalla el emperador francés con todo su ejército, al enterarse de aquella noticia se produjo el  Golpe de Estado que derrocó al gobierno y la burguesía instauró la República, constituyendo un régimen provisional bajo el titulo de “Gobierno de la Defensa Nacional”.

La política del nuevo gabinete no tuvo cambio alguno, las clases dominantes buscaron acordar con los alemanes para tener las manos liberes en su lucha contra proletariado y frenar los anhelos de la revolución que se presentaron en la calles de París.

La burguesía preocupada que el pueblo  tenía en sus manos armamento, lanzo el 18 de marzo a sus tropas para quitar los cañones a la guardia nacional, pero las masas trabajadoras hicieron fracasar esta tentativa y como resultado el poder pasó al Comité Central de la Guardia Nacional, que dispuso constituir un nuevo poder, el del proletariado.

Inmediatamente formada “la Comuna de París” se planteó  la eliminación del ejército permanente y la burocracia, la electividad de todos los funcionarios, la separación de la Iglesia con el Estado y la implantación de la enseñanza gratuita; como medidas económicas se prohibieron las multas y el trabajo nocturno de los panaderos, las fábricas abandonadas fueron entregadas a la sociedad obrera.

Las enseñanzas que dejaron los comuneros eran múltiples, según Federico Engels, “la Comuna tuvo que reconocer desde el primer momento que la clase obrera, al llegar al poder, no pudo seguir gobernando con la vieja maquinaria del Estado; que, para no perder de nuevo su dominio recién conquistado, la clase obrera tiene, de una parte, que barrer toda la vieja maquinaria represiva utilizada contra ella”.

Al finalizar la primavera de 1871 los capitalistas y terratenientes lograron derrocar a los trabajadores alzados en armas, el 28 de mayo el ultimo foco de resistencia cayó y varios comuneros fueron arrestados y asesinados. 

Los errores que produjeron la caída de la Comuna de París se debieron a que el capitalismo francés se hallaba aún poco desarrollado y Francia era en su mayoría fundamentalmente pequeño burguesa; pero, sobre todo, la clase obrera no se  encontraba preparada, existía una diversidad de grupos que en su mayoría no comprendían con claridad cuales eran sus fines y como podían alcanzarlos. 

viernes, 12 de febrero de 2010

Miguel Hernández, cronista bélico

Miguel Hernández declamando su poesía ante los soldados del Quinto Regimiento

Publicado: ARGENPRESS CULTURAL

Autor: Pedro Antonio Curto

En una carta al canónigo Luis Armarcha, Miguel Hernández le expresa su deseo de ser periodista. No es extraño pues fue la prensa quien se hizo eco de sus primeros poemas y otros escritos. La actividad periodística se mantendría esporádicamente una vez establecido en Madrid, abordando por ejemplo la crítica literaria. Pero es la guerra quien paradójicamente le proporciona la posibilidad de cumplir en parte esa vocación.

El poeta participa en la guerra desde un primer momento, al principio como un miliciano más y luego ejerciendo diversas funciones, en particular la de Comisario de Cultura del Batallón “El Campesino”. Participa así en primera línea de los aspectos humanos, de los conflictos sociales y políticos que conllevan una guerra. Esto unido a un claro compromiso ideológico en defensa de la República. Unas vivencias personales que inciden en una conocida producción poética, pero también inspiran unos menos conocidos artículos periodísticos.

Estas colaboraciones se publican en órganos de prensa, la mayoría creados con motivo del conflicto bélico: “Al ataque”, “Acero”, “Ayuda”, “Frente Sur”, “Avanzadilla”, “Nuestra Bandera”, entre otros. La prosa periodística de Miguel Hernández es épica y pasional, habla decididamente a favor de ganar la guerra, ensalza las victorias republicanas, trata de dar ánimo a los combatientes, sin olvidarse de la tragedia humana que suponen la violencia y la muerte. Pero una de las cuestiones más interesantes es la visión crítica que Miguel Hernández ofrece de diversos aspectos que se producen en la guerra.

El poeta tenía una visión integral del conflicto bélico, que no sólo incumbía a los soldados, sino al conjunto de la población que deberían formar un muro social que parase el avance del fascismo y al mismo tiempo revitalizase los ideales que sustentaban la II República: una regeneración ética, civil y democrática de la idea de España. Participante activo en la defensa de la capital española, escribe el artículo: “Defensa de Madrid y las ciudades de retaguardia”, en el que critica a las poblaciones que más allá de la propaganda siguen ajenas a la sangre que se derrama en el frente: “Ennobleced vuestro aspecto, ciudades de retaguardia: dignificar vuestro corazón. No deseamos que os metáis en lágrimas, no: pedimos que ordenéis vuestro cuerpo y vuestra alegría; y arranquéis de vuestro suelo a los revolucionarios de relumbrón y a los héroes de opereta,” llega a decir. Una cuestión que aborda en otro artículo al referirse a Jaén, de la que dice sólo tras un bombardeo, conociendo el sufrimiento y la muerte, han tomado conciencia de que la guerra también les afecta.

Destaca su manera de ver al combatiente, alejada de la visión tópica del soldado destructor y autodestructivo. Así señala en “El regreso del soldado”: “No abusara de la bebida, ni de condición masculina (...) Cuidará de su cuerpo como el arma combativo que es y las habitaciones limpias, el aire, el sol y el libro que agudice sus conocimientos...” Unos planteamientos casi didácticos, quizás fruto de su labor en las misiones pedagógicas, que muestran a un Miguel Hernández ajeno a las concepciones militaristas tradicionales, aún cuando utilice un tono bastante militarista.

Una de sus criticas fundamentales es la que dirige a sus compañeros de letras en “Hay que ascender las artes hacia donde la guerra ordena”. Participante en la Alianza de Intelectuales Antifascistas, no observa un compromiso suficiente más allá de las declaraciones, sino que los ve alejados y en particular sus obras, así dice: “Los hombres de la pintura, la escultura, la poesía, las artes en general, se ven hoy en España impelidos hacia la realización de una obra fundamentalmente humana que no han comenzado a realizar todavía.” Unas opiniones que se ven reflejados en su correo y también en otros testimonios, en especial los versos de “Llamo a los poetas”, un agónico canto donde llega a citar a los poetas por su nombre.

En la mayoría de los artículos utiliza un lenguaje sencillo, que en muchos casos parece improvisado, fruto del momento. No tienen un gran contenido poético, aunque no olvida el énfasis y la retórica, utilizando en general frases largas y adjetivos contundentes. Las crónicas de más acción son muy visuales, lo cual son una muestra de su visión como autor teatral y su interés hacia el cine.

Al igual que ocurre con su escritura poética, las crónicas de guerra pasan de un inicial entusiasmo, a un tono más reflexivo y pesimista, crudamente realista, como ocurre en “No dejar solo a un hombre”, que muestran el inicio de la derrota republicana y la paradoja de un escultor de la palabra embutido en un traje de soldado.

Se pueden considerar estos artículos y crónicas, como una parte más de su obra, pues más allá de su consideración literaria o calidad, son fruto de la literatura en la guerra, precisamente cuando la literatura está a punto de perderse, de silenciarse, encontrando frente a esta situación un motivo de pasión, un motivo para relanzarse. Y es posible que estas palabras escritas en diarios improvisados, no sean ajenas a los magníficos versos posteriores, muchos de ellos realizados en prisión, que consagrarían su obra poética.

domingo, 31 de enero de 2010

Eisenstein un revolucionario en el Cine


Por: Xavier Andocilla

Publicado en el Quincenario Opción en los meses de enero y febrero del 2008

Introducción.

En el contexto político que vive nuestra sociedad se ha impulsado un discurso que tiene como objetivo confundir y desorientar a los sectores populares e intelectuales, se compara al socialismo como un estado autoritario, donde no existe democracia y elimina las cualidades de los individuos. Las clases dominantes plantean que la sociedad socialista no permite el desarrollo del arte y la cultura, que la dictadura del proletariado restringió a los artistas e  intelectuales en su creatividad. 

Para sustentar estas tesis han tenido que tergiversar y ocultar la historia, utilizan como caballo de Troya una campaña que oculta los aportes que dieron  muchos referentes artísticos y culturales para el desarrollo de la humanidad, a la vez, han echado lodo a los artistas e intelectuales que han forjado una estética en contra del capital y a favor de los intereses de los pueblos.

Un ejemplo de las acciones en contra del arte revolucionario es lo realizado contra la figura de Serguéi Eisenstein, cineasta que llevó a la pantalla gigante  a los sectores populares, convirtió a obreros y campesinos en artistas de cine y elaboró películas como la Huelga, el Acorazado Potenkín, Octubre de 1917, etcétera, en los que se exponen los más altos intereses de los trabajadores.

Los aportes impulsados por Serguéi Eisenstein al desarrollo del arte, principalmente del cine, han sido ocultados por la historia burguesa y han creado un sinnúmero de comentarios para descalificar su trabajo; es por eso que en la conmemoración de los 110 años del nacimiento de este revolucionario, es necesario recoger sus enseñanzas y planteamientos que permitirán desenmascarar los criterios de la burguesía y el imperialismo, a la vez, demostrar que el socialismo es la sociedad en la que  se potencia las mejores cualidades de los seres humanos para beneficio de toda la sociedad.

Antes de la revolución.

Serguéi Mijaílovich Eisenstein nació el 23 de enero de 1898 en Riga (ciudad de la Rusia zarista). Su padre Mijaíl Ósipovich Eisenstein era  ingeniero urbano del departamento de carreteras del gobierno provincial de livonio. Su madre Yulia Ivanoval, era una mujer de clase media e hija de un comerciante de  gabarras en San Peterburgo.

En aquellos días “la Rusia Zarista era una verdadera cárcel de los pueblos. En su territorio habitaban numerosas nacionalidades no rusas, privadas de sus derechos y sometida a todos tipo de ultrajes y humillaciones”[2]. El niño Eisenstein por ser de herencia jude aleamán era constantemente  discriminado y en la escuela  se manifestaba un verdadero odio nacionalista contra él.

Desde muy corta edad, Serguéi Eisenstein, fue influenciado por la literatura, sus anhelos de rebeldía se avivan mientras leía los relatos de la revolución Francesa y la Comuna de París. Estos acontecimientos influyeron en la conciencia de Serguéi, como lo señaló años más tarde en sus notas autobiografías, “la historia de Francia fue una de las primeras cosas que me interesaron […] por algún milagro, ‘el impresionable niño’ tropezó con más obras históricas en las estanterías de su padre. En esa biblioteca de un ciudadano honrado que había prosperado hasta ocupar un alto cargo, esos libros parecían fuera de lugar. Pero allí descubrí 1871 y la Comuna de París, en una edición francesa llena de ilustraciones”.

Tras terminar la secundaria se inscribió en el Instituto de Ingeniería Civil de Petrogrado, continuando así la tradición familiar de ser ingeniero. Objetivo que no satisfizo su anhelo de convertirse en artista, sueño que lo fue forjando en sus múltiples visitas al teatro, el cine y la opera.

Sin ningún incidente trascurrieron sus estudios en el Instituto hasta la llegada de la revolución de 1917. Por los acontecimientos que sucedían, el edificio fue clausurado y convertido en centro de las fuerzas zaristas y asignado al regimiento Ismáilov. Influenciado por los sucesos revolucionarios se enlista en las milicias de la ciudad y comienza a elaborar múltiples dibujos y caricaturas en la que  relatan los hechos que  se desarrollaban y que saldrían publicados en el periódico “la Gaceta de San Petersburgo” bajo el seudónimo de Sir Gay.

La revolución social liberó a Eisenstein

Bajo la dirección del Partido Bolchevique, el 25 de octubre de 1917 (según el viejo calendario Ruso), conquistan el poder los trabajadores y los pueblos, derrocan al gobierno provisional de Kerenski y proclaman la construcción de la Dictadura del proletariado en Rusia. Los enemigos del naciente poder de la clase obrera utilizaron distintos medios para subvertir la revolución, escondieron los alimentos e inclusive impulsaron  acciones armadas como la guerra civil.

La revolución liberó a las clases oprimidas y a las nacionalidades que existían en Rusia; al eliminar la propiedad privada sobre los medios de producción, las personas lograron decidir su futuro y el de su Patria, se potencializaron las mejores cualidades de los seres humanos y se pusieron al servicio del desarrollo material y cultural de los pueblos. Como lo señaló Serguéi Eisenstein, “la revolución me dio lo más valioso en la vida: me convirtió en un artista. De no haber sido por ella, nunca habría roto la tradición, trasmitida de padre a hijo de ser ingeniero. La revolución me introdujo en arte, y el arte, a su vez  me llevó a la revolución…”.

Eisenstein, influenciado por las ideas emancipadoras, se enroló en el Ejercito Rojo como ingeniero a principios de la Guerra Civil, y viajó a construir puentes en el río Neva y fortificaciones alrededores de Petrogrado.

Mientras cumplía las tareas de defender la patria, se contactó con la Casa de la Cultura de Velikie Lukie, provincia en la que existía una buena organización teatral liderada por Konstantín Yeliséiv; en esta institución se presentaron varias obras cortas de teatro dirigidas por el joven Serguéi, estos fueron sus primeros pasos para su posterior carrera como.

En octubre de 1920 deja el instituto de Ingeniería Civil y se dedica por completo a la actividad artística, con los anhelos de impulsar el arte revolucionario y luchar en contra del teatro del pasado; se vincula así con los nuevos movimientos artísticos que surgían influenciados por la revolución de octubre. En enero de 1921 es contratado por el teatro Proletkult (cultura proletaria), que fue creado en la revolución de febrero de 1917 y alcanzó un importante desarrollo después de la Guerra Civil.

Por sus altos conocimientos en el arte y su destacado rol de liderazgo, Eisenstein es nombrado director artístico del Teatro Itinerante del Proletkult, al que se le denominó Pere Tru (los actores ambulantes). La primera función que se presentó en el Teatro itinerante fue 'Hasta el más sabio se equivoca', de Alexander Ostrovski; de esta obra se recogió la trama original y se la adaptó a las necesidades y condiciones de la sociedad rusa.

El trabajo que desarrollaron 'los actores ambulantes' tenía la misión de exponer lo más importante del pensamiento humano, destruir las viejas instituciones del teatro y sustituirlas por un espacio que exhiba los logros realizados en este ámbito. Colocaron las obras teatrales al servicio de las masas e incorporaron a los sectores populares en la participación artística. 'Los actores ambulantes' tenían la misión de convertir al arte en una herramienta de educación ideológica y política para el pueblo.

La última producción teatral de Serguéi Eisenstein, antes de encaminarse a la labor cinematográfica, fue la 'Mascara de Gas', que  tuvo como escenario la fábrica de gas de Moscú, en marzo de 1924. Para esta obra,  según los testimonios de Ronald Bergan  “el público se sentaba en unos bancos de madera colocados en fila en la fábrica mientras las maquinas seguían funcionando. Los actores no llevaban maquillaje y la ultima escena estaba programada para que coincidieran con los obreros del turno de la noche, que relevaban a los actores y se ponían a encender sus fuegos.

El cine y el socialismo

Al terminar la Guerra Civil en Rusia y combatir a la sublevación contrarrevolucionaria,  todas las fuerzas rusas se encaminaron a construir la más alta producción de bienes materiales; se impulsó la industrialización socialista con el objetivo de satisfacer las máximas necesidades humanas y con ello se forjó trabajadores con altos conocimientos científicos y técnicos; se impulsó, también, un proceso de educación e instrucción a la población. Bajo esa misión se solucionaron todas las exigencias educativas y culturales de los pueblos, “el arte y la literatura rusa establecidas fueron llevados a la masas. El cine y el teatro comenzaron a producir nuevas y muy variadas demostraciones”[3],  que reflejaban las condiciones sociales y políticas que se desarrollaron en la URSS. Los cineastas rusos, entre ellos Serguéi Eisenstein, dieron importantes contribuciones a la teoría del cine y sus obras cinematográficas eran el reflejo de la armonía de la producción y el arte.

Desde el verano de 1924, Eisenstein dejó la elaboración teatral para dedicarse a la producción de películas bajo el concepto del 'montaje de atracciones cinematográficas', que según el cineasta consistía en “una atracción es lo que entendemos como cualquier hecho demostrable que se sabe y se ha demostrado que ejerce un efecto concreto en la atención y las emociones del público y que, combinado con otros, posee la característica de dirigir las emociones del publico en la dirección dictada por el objetivo de la producción.”

Las obras desarrolladas por Serguéi Eisenstein llegaron a ser escenarios de importantes metáforas visuales que se contrastaban en planos dinámicos y creativos que permitían al público sacar sus conclusiones concientes mientras eran impactados emocional y psicológicamente por una mutua influencia de imágenes; esta técnica la denominó como 'cine puñete' y la desarrolló en todas sus películas.

El director Eisenstein atravesó dos etapas en la producción cinematográfica. La primera comprende desde 1924 hasta 1929, tiempo en el que produce: 'La Huelga', 'El Acorazado Potenmkim', 'Octubre', estas tres cintas se las denominó como la trilogía de la revolución, y, 'Entre lo nuevo y lo viejo'; todas ellas se produjeron sin sonido y en blanco y negro. Estas obras fueron en medio de la lucha del pueblo de la URSS por fortalecer la revolución socialista y como herramienta para estimular los trabajos para la industrialización de la Unión Soviética. Las tres primeras películas describen la lucha de los obreros, los marinos y los bolcheviques por conquistar el poder, a la vez que representan el heroísmo contra la represión zarista; la última obra cinematográfica de este periodo,‘Entre lo nuevo y lo viejo’, se enmarca en la tarea de concienciar a los pueblos rusos y, principalmente, a los campesinos, de la necesidad de la colectivización socialista.

La segunda etapa de la obra de Serguéi Eisenstein comienza en 1938 y terminó en febrero de 1948 (fecha en la que fallece después de un ataque al corazón). En este periodo realiza 'Alexander Nevsky' e 'Iván el Terrible',primera y segunda parte). Estas películas demuestran una madurez técnica del cineasta, logra perfeccionar los primeros planos y el montaje, evoluciona al trabajo con sonido y la construcción del guión es sencilla y fácil de relacionarse con su público; logra generar sentimientos patrióticos en defensa de la Unión Soviética.

'Alexander Nevsky' se estrena el 23 de noviembre de 1938 en Moscú; meses antes de la invasión nazi a la tierras Soviéticas. Se convierte en una pieza histórica, en la que se relata la victoria en siglo XIII del Ejército ruso dirigido por Nevsky ante los alemanes; se convierte en una declaración de guerra y es casi un presagio de lo que sucedería tres años más tarde en la Unión Soviética. El objetivo era agitar la conciencia del pueblo y dar valor en su lucha contra el fascismo tal como lo declaró el mismo Serguéi Eisenstein: “queremos que nuestra película ('Alexander Nevsky') movilice todavía más a quienes participan en la contienda a escala mundial contra el fascismo.”

El 11 de febrero de 1948, un ataque al corazón, la cortina de la muerte cierra la lucida  vida Serguéi Mijaílovich Eisenstein, quien por su acción y comprometimiento a los intereses de la clase obrera se constituye en una de las más grandes figuras de la humanidad. La actividad que desarrolló, aportó trascendentalmente al desarrollo del cine, muchos de los actuales directores del séptimo arte recogen los aportes de este revolucionario para sus trabajos.


[2] Alejandro Rios, Stalin pinceladas biográficas,  Quito Ecuador, junio 2003 pág.7   

[3] PDKP, La revolución de Octubre y la trasformación en las artes y ciencias, Unidad y Lucha Nº 15, ediciones ERE, octubre 2007 Quito-Ecuador,  pág. 135.    

sábado, 23 de enero de 2010

Turubamba, el valle de lodo

Foto de Turubamba actual, archivo de XAR

Por: Xavier A. Andocilla R.

Turubamba es un barrio localizado al sur de la ciudad de Quito, la Av. Teniente Hugo Ortiz corta al sector en una dimensión de 30 metros longitudinales, dividiéndole en dos grandes y desproporcionadas partes, al lado derecho se encuentra “Turubamba Alto” y al izquierdo el “Bajo” .

El nombre del sector provienen de dos palabras quichuas, que unidas significan el valle del lodo, titulo que fue merecido por su pasado, ya que antes de 1970 -año en que es adquirido por el Banco de la Vivienda- este espacio era el pantano de la ascienda del señor Jorge Guerrero Mora.

En sus inicios el barrio no tenía transporte, luz, agua ni teléfono; sus moradores, nostálgicamente se acuerdan los días en que tenían que realizar una gran travesía para llegar a su refugió y como debían esperar horas incansables para conseguir un litro de agua. “Todo lo que hoy tiene el sector -según Adelita Rojas, habitante y ex líder barrial- ha sido conseguido a base del valor y la fuerza de los vecinos”.

Los habitantes tenían que idearse las mil y una formas para conseguir el bienestar, cuentan que en los principios tuvieron que robar la luz de los postes públicos, por que la empresa eléctrica no quería darles este servicio. Según Adelita, “en las noches los vecinos se transformaban en verdaderos hombres arañas y se subían a conectar en los postes los alambres que traían luz a nuestros hogares”.

Todo era un martirio, las cosas no cambiaban a pesar del ingenió de la población, pero tarde o temprano las cosas debían dar un giró de 180 grados, “esta oportunidad fue, según Ángel Puente, el momento en que las mujeres -que eran las que más pasaban en el barrio- se organizaron y capturaron un carro de la Empresa Eléctrica, allí se encontraba las vecinas con sus hijos, que eran todavía niños, entre ellas las que más destacaba era doña Adelita que subida en el carro, amenazando tajantemente a los policías, advirtiéndoles que no se devolverían el vehículo hasta que solucionen sus problemas”.

Hoy, Turubamba es distinto, los niños han crecido y varios de los propietarios ha salido del sector, pero las cosas han cambiado existe trasporte hasta altas horas de la noche, las personas no tienen que hacer largas esperas para el agua y los habitantes no tienen que arriesgar su vida para conseguir la luz; los edificios despintados, hoy se encuentran con colores, algunos murales tienen la presencia de garabatos escritos por adolescentes y sus grupos de jorga. Antes no llegaba ni la camioneta, hoy va el trole. Las personas no veían un futuro en su domicilió y hoy se sienten augustos en estar en el.

Para entender como se ha desarrollado los imaginarios urbanos del actual Turubamba, partimos en ver las historia, las leyendas y los personajes destacados del viejo “Valle de lodo”, pero para conseguir ese objetivo es necesario entender lo planteado por Armando Silva en su libro “imaginarios urbanos” y en donde dice que "los imaginarios no son sólo representaciones en abstracto y de naturaleza mental, sino que se ¢encarnan¢ o se ¢in-corporan¢ en objetos ciudadanos que encontramos a la luz pública y de los cuales podemos deducir sentimientos sociales como el miedo, el amor, la ilusión o la rabia.

Dichos sentimientos son archivables a manera de escritos, imágenes, sonidos, producciones de arte o textos de cualquier otra materia donde lo imaginario impone su valor dominante sobre el objeto mismo. De ahí que todo objeto urbano no sólo tenga su función de utilidad, sino que pueda recibir una valoración imaginaria que lo dota de otra sustancia representacional.” (Las negrillas son mías).

Partiendo de esta premisa se puede decir que el barrio de Turubamba es un conjunto coordinado de símbolos, que componen un todo organizado y en el que cada elemento o componente tienen una función especifica y que permite construir una sedimentada red, la misma que diferencia de otro sector, es decir, que muchos de los componentes que existen en Turubamba, a pesar de que tienen elementos parecidos con otros sectores, una de las particularidades son los grandes multifamiliares de cinco pisos, están constituíos de 15 departamentos.

Pero estos elementos formales no son solamente los que ocupan, sino que “la ciudad es mucho más que un espacio físico construido. La ciudad también es su gente y lo que ellos perciben, generan e imaginan.” Por lo que las diferencias no solo se encuentran en las figuras o formas de la ciudad o sector, ya que cada uno de ellas tienen su propio estilo, por lo que mas bien se localizan en las percepciones que tienen las personas del barrio; se puede señalar que las forman generan susceptibilidades, emociones y percepciones a las que son objeto la población que habita en aquellos lugares, ello produce una determinada escritura o representaciones, a la vez esas representaciones afectan a la urbe y encaminan el uso social de los espacios, es por ello que las personas se encuentran confortables con un lugar que geométricamente es cuadrado.