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domingo, 17 de octubre de 2010

La desesperación

Por:  Xavier Alejandro Andocilla R.

La historia comienza al finalizar el viaje al Tena de mi amigo Ismael, quien partió  a Quito lo más temprano posible para ver el paisaje. Era su primera vez que recorrió el Oriente y el día que se trasladó al Napo no tuvo la oportunidad de observar la naturaleza que se presenta en la carretera, producto de la espesa oscuridad de la noche en la que se transportó.

Antes de despedirse de la ciudad, le invitaron a los platos típicos, delicias muy extravagantes y de interesante sabor, se imaginó que por su aspecto muy difícilmente pasarían  por su paladar, pero al toquetear sus papilas gustativas el no paró de comer. Degustó como si fuera su ultima cena, casi por 15 minutos devoró los alimentos tradicionales, con el gusto de contar a sus amigos de tan dichosos sabores. Estos alimentos eran tan exóticos que nunca los había visto, escuchado o mas bien degustado.

Inmediatamente, después de alimentarse, se subió en el primer trasporte que apareció. Era un enorme bus de la cooperativa San Francisco, color azul y blanco, con un aspecto de ser casi nuevo. Al abordarlo buscó el asiento más cómodo y cercano a la ventana.

Mientras pasaban las horas, la carretera se volvía en un escenario muy diverso, presentándose distintas plantas y árboles, exhibiéndose diferentes mariposas y pájaros que habitan en la cordillera oriental de los Andes. Recorrió desde el Tena, poblaciones como Archidona, Baeza, Pifo, Tumbaco, para luego llegar a la capital, Quito. Vio la realidad deplorable de muchos pueblos, sus condiciones de vida y demás miserias que conforman el paisaje.

En las distintas paradas muchas personas subían con diferentes alimentos que emanaban un olor muy embriagante, tentaban al pecado de seguir comiendo, pero para Ismael estos le producían ligeras sensaciones de llenura, al punto de no aguantar aquel tufillo.

Después de cinco horas de extenso y arduo camino entra a Quito, mientras veía como se termina su viaje, sentía pequeños retorcijones en su estomago, parecían como si las tripas se encontraban en una gran fiesta y se movían de un lado al otro indicándole que el proceso de digestión se aceleró.

El bus ni acabó de pararse e Ismael ya se encontraba corriendo en búsqueda de un baño municipal, se paro en las puntas de los dedos de los pies observando cada rincón de “el Trébol”, a lo lejos vio un cuarto rectangular de color verde y con un letrero blanco en el que estaba el dibujo un hombre pintado de negro, que le dio a entender que eran los servicios higiénicos.

Caminó rápidamente hacia aquel lugar, sin dar a entender la desesperación que tenia por llegar, trato de ocultar los deseos, pero parecía que el resto de personas sabían lo que pasaba. Al momento de pisar la puerta de entrada un olor nauseabundo le rodeo la nariz, provocando asquerosidad y desprecio a aquel lugar; sin reflexionar mucho tiempo decidió aguantarse las ganas e ir a su hogar.

Cruzó rápidamente las dos calles por el paso peatonal, alcanzó a un especial de esos que parecen bólidos y corren por las calles de Quito, creyó ingenuamente que en 10 minutos estarían en su casa, pero el conductor no era ningún “meteoro” y se parecía más bien al doctor Chapatín de lentes de fondos de botellas y con varias multas por conducir a menor velocidad de lo señalado por la ley.

Era tan mala la suerte de Ismael, que todas las personas querían subir al bus, paraba en todas las esquinas y todo los semáforos se ponían en rojo; parecía toda una eternidad, sentía un dolor que le recorría las venas de su cuerpo, era un temblor que se producía desde el estomago hasta el tronco cerebral y de allí por las curvaturas intestinales, al recto.

Casi destrozado y a los 30 minutos llegó por fin a su barrio, los esfínteres reventaban  de la presión que ejercía sobre ellos. Con las ultimas fuerzas se bajo del carro y corrió a su casa, ya no le interesa lo que diga la gente, lo único que quería era llegar a su domicilio, un departamento ubicado en el quinto piso de una multifamiliar al sur de Quito.

Con sus manos temblorosas sacó las llaves del portón principal, confundido trató de abrir rápidamente la puerta negra y no sabía cual era la llave maestra para ingresar. Al encontrar dio una solo empujón, subiendo las gradas de dos en dos y llegó por fin a su departamento.

Pero un último reto le tocó enfrentar, tratar de abrir esas dos complicadas puertas, que aun estando con sus cinco sentidos no lo podía hacer. Boto por un lado su mochila y por el otro la chompa, sudando y con las manos temblando pasó por la puerta de metal y luego la de madera, ingresó a su casa y por fin a ese cuarto frío y oscuro que por primera vez era el más deseado.

Al abrir la puerta del baño, parecía que su desesperación iba a morir y una supuesta tranquilidad surgía dentro de su ser, pero al mover  la puerta, se dio cuenta que el retrete  del baño había sido robado…

 

sábado, 9 de octubre de 2010

“El romancero gitano”


Por: Xavier Alejandro Andocilla R.

El “Romancero Gitano”, es el título del poemario de Federico García Lorca, publicado en 1928. Se encuentra compuesto por dieciocho romances que abordan diferentes temas como la noche, la muerte, el cielo, la luna. Tienen como elemento común la cultura gitana que sirve como componente para  entrelazar y unificar  a los poemas.

En el “Romancero Gitano”  el autor logra realizar muchas descripciones de los dispositivos que conforman la vida cotidiana del los gitanos, sus identidades; pero sobre todo, la persecución de la que son objeto. Refleja las penas de un pueblo perseguido que vive al margen de la sociedad y la lucha contra la autoridad que los hostiga.

Federico García Lorca señala en su obra:

 

“La ciudad libre de miedo,

multiplicaba sus puertas.

Cuarenta guardias civiles

entran a saco por ellas.

Los relojes se pasaron

y el coñac de las botellas

se disfrazó de noviembre

para no infundir sospechas.

Un vuelo de gritos largos

Se levantó en las veletas.

Los sables cortan las brisas

que los cascos atropellan.

Por las calles de penumbra,

huyen las gitanas viejas

con los caballos dormidos

y las orzas de monedas.”

 

Los gitanos han sido uno de los pueblos más perseguidos en la historia de la humanidad, en diferentes ocasiones y maneras; se les han discriminado sus características étnicas y culturales, se ha manifestado una larga serie de expulsiones en cadena en los diferentes países, como por ejemplo en 1439 de Francia, en toda Suiza en 1471, Alemania en 1500 y de Inglaterra bajo pena de muerte en 1514; de igual forma en 1540 en Bélgica. Para entonces, tanto en España como en Francia ya se les envía a trabajos forzados. En el siglo XVII, Portugal los deporta a América. En Hungría y Rumanía fueron sencillamente esclavizados.

Contra los gitanos han existido innumerables leyes, pragmáticas, decretos, reglamentos y medidas de excepción en todos los lugares donde habitaron y habitan. Ser gitano ha sido considerado como una especie de pecado, y el cual ha sido penalizado desde la marginación y criminalización hasta la muerte, pasando por la sedentarización forzosa, la deportación y el destierro, el castigo corporal y la mutilación, la esclavitud, los trabajos forzados, la prisión o reclusión en barrios, ghettos; llamados en España “gitanerías”.

Es ese pueblo perseguido en el que se inspira Federico García Lorca, para escribir “Romancero Gitano”; en esa persecución, las fuerzas militares han jugado rol, es así, que Lorca pone un relieve importante al aparato militar del Estado en su poema; “Romance de la Guardia Civil”.

La obra  se encuentra ambientada en Andalucía, en los barrios gitanos; a partir de ésta, Lorca introduce los grandes temas del amor y muerte que estarán vinculados con gran carga simbólica en toda su labor literaria.

Las metáforas, las personificaciones, comparaciones, repeticiones; son los principales recursos que utiliza Federico García Lorca en el “Romancero Gitano”. Recordemos aquel verso famoso que dice:

“Verde que te quiero verde.

Bajo la luna  gitana,

las cosas la están mirando

y ella no puede mirarlas”.

 

Este verso es repetido en varias ocasiones en el poema “romance sonámbulo”. El color verde y la luna representan figuras metafóricas sobre la muerte, por lo que, dicha frase personifica la lucha de la gitana contra estos elementos.

En el trabajo, Federico García Lorca, busca estilizar el mundo gitano, alejándolo del costumbrismo y casticismo folclórico. Se destaca los procedimientos habituales de poesía de origen popular, y la influencia del compositor Manuel de Falla. Se puede dividir el Romancero en dos series, dejando a un lado los tres de los arcángeles que simbolizan a Córdoba, Granada y Sevilla. La primera serie es más lírica, con la presencia dominante de las mujeres, la segunda es más épica y predominan los hombres.

No se trata de una obra folclórica; está basada en los tópicos con que se asocia lo gitano y andaluz. Lorca eleva al personaje gitano al rango de mito literario, como después hará también, con el negro y el judío en el “Poeta en Nueva York”.

Se pretende fundir el lenguaje narrativo con el lírico, sin que ninguno de ellos pierda su calidad; veamos en el siguiente verso como se representa aquel planteamiento.

 

“Y que yo me la llevé al río

creyendo que era mozuela,

pero tenía marido.

 

Fue la noche de Santiago

y casi por compromiso.

Se apagaron los faroles

Y se encendieron los grillos.”

Se confirma que el “Romancero Gitano” es una historia de amor y sangre, un ambiente lírico que lo envuelve todo y dos personajes que dialogan en un boceto del drama.

El tratamiento de los hombres y mujeres de la obra es muy tradicional, condicionado a la época en que se ubican. El hombre: el mantiene una actitud generalmente pasiva debido a que quienes se quejan o lamentan en la obra son las mujeres, representan rasgos de madurez, sensatez y capacidad de reacción. Destaca la ausencia casi total de descripciones físicas de los hombres. Por otro lado la representación de las mujeres es detallada, tanto física como psíquicamente. En la obra son personajes débiles ante las dificultades y ello hace que los personajes masculinos cobren mayor fuerza.

Es así que el “Romancero Gitano” se ha convertido en una de las obras más importantes de Federico García Lorca y es una de las más fieles exponentes de los ideales y postulados de la “Generación del 27”.

martes, 5 de octubre de 2010

Gran poeta campesino y militante comunista


100 años del nacimiento de Miguel Hernández

Orihuela, población alicantiana situada a 53 kilómetros de la capital española, fue el escenario de nacimiento y debut de Miguel Hernández Gilavert. El 30 de octubre de 1910 se escucha el primer llanto de una persona, que se convertiría en el devenir su vida, en un gran poeta cuya fortaleza era el arte revolucionario, un arte vinculado a los intereses de los pueblos de España y el mundo, a la vez un arte convertido en contundentes dardos contra el fascismo y las clases dominantes.

 Hijo de campesinos, humildes pastores de cabra, trabajó desde muy temprana edad en el cuidado del ganado y en el cultivo de las tierras. Aprendió las primeras letras en una escuela de la población de Orihuela, conocimiento que le permitió acercarse a la poesía y la literatura. Sus escritos, igual que su pensamiento, transitan por dos etapas, la primera es muy religiosa y conservadora, los versos son muy herméticos, inclusive muchas de las veces poco entendibles y sus principales temas eran relacionados a la naturaleza, el romanticismo, la religión.  Publica sus primeras poesías en un periódico local. En 1932 dio a conocer un libro con unas octavas reales nacidas bajo el influjo del Polifemo de Góngora. La revista “Cruz y Raya” le publicó en 1934 un auto sacramental. Para 1936 reunió una serie de sonetos para publicar el famoso libro “El rayo que no cesa”.

Por sus innumerables viajes a Madrid logra contactarse con varias personajes del movimiento artísticos denominado “la generación  del 27” entre los que se encuentran Rafael Alberti, Federico García Lorca, Vicente Aleixandre y Emilio Prados. Construye una significativo amistad con Pablo Neruda, quien le presta una importante atención y potencia sus dones artísticos. Su relación con la situación que vive el pueblo español y principalmente su actividad desplegada en las misiones pedagógicas le permite comenzar acercarse a una nueva estética y criticar los planteamientos conservadores en la literatura, comienza a marcar distanciamiento con la religión y entra a un nuevo periodo en el que construye una poesía revolucionaria y critica a los elementos conservadores dentro de la literatura, decide realizar versos abiertos y entendibles, sus temas se encontraban relacionados a la situación que los pueblos españoles atravesaban.

Su pensamiento se radicaliza y toma posición a favor de los planteamientos revolucionarios, ingresa al Partido Comunista y a las filas del Quinto Regimiento del ejercito Republicano. Inicialmente cumple las tareas de construcciones de fortificaciones y luego pasa a luchar como miliciano en la infantería en la brigada del “Campesino”. Mientras combatía elaboraba poemas a favor de la república y condenaba el accionar de los fascistas, lo que trajo un importante reconocimiento y lo convirtió en Comisario de la propaganda y cultura.

Fue uno de los precursores y promotores del primer “Congreso de intelectuales en defensa de la cultura” que se realizó en Madrid y que participaron figuras como Antonio Machado, César Vallejo, Bertolt Brecht, Pablo Neruda, Nicolás Guillén, Ernest Hemingway, Raúl González Tuñón, Octavio Paz, etc.

Al terminar la Guerra Civil Miguel Hernández fue encarcelado por dos ocasiones, su segundo encierro ingresó injustamente en prisión el 4 de mayo de 1939 y condenado a muerte. Medida, que por las infrahumanas condiciones, no logró cumplir y muere en su celda el 28 de marzo de 1942.

En el tiempo de la guerra y en la prisión Miguel Hernández mantuvo su elaboración poética, muchas de sus obras fueron publicadas en las revistas y órganos de prensa de los revolucionarios. Se edito el libro “Vientos del pueblo”, “el Hombre que acecha” y “Cancionero y romancero de ausencia” los dos últimos fueron publicados después de su muerte.

Al cumplirse los 100 años del nacimiento de Miguel Hernández, es necesario recordar su entrega a los ideales revolucionarios, su construcción de una poética libertaria que tenía como fin el enarbolamiento de la lucha contra el imperialismo y las clases dominantes.

domingo, 20 de junio de 2010

José Saramago muere, la ceguera del mundo...continua


Por: Patricio Matute

El premio novel de literatura 1998, autor de El Evangelio según Jesucristo y el Ensayo sobre la Ceguera, José Saramago, murió este viernes a la edad de 87 años. El escritor uruguayo Eduardo Galeano de él dijo a La Jornda de México: "...Se extrañará su obra y también a él, a sus acciones, porque era un hombre que estaba siempre del lado de los perdedores.. ."

Saramago murió en su casa, en la localidad española de Lanzarote. En Portugal, su tierra natal, declararon dos día de luto nacional, su cuerpo será cremado en Lisboa, el día lunes. 

Vida y obra según San Saramago

Nació en la aldea portuguesa de Azinhaga, el 16 de noviembre de 1922. Estudió en Lisboa hasta que por razones de deficit económico tuvo que trabajar en diferentes oficios: cerrajero, funcionario de salud, diseñador; luego fue editor y corrector de pruebas de revistas como Seara Nova; en una siguente etapa se convirtió en editor político del Diario de Lisboa,  y director ajunto del Diario de Noticias.

Desde 1976 Saramago vive exclusivamente de la literatura, primero como traductor, y luego como autor de sus magníficos textos y ensayos: Que haré con este libro. Viaje a Portugal. Memorial del Convento. El año de la Muerte de Ricardo Reis. La Segunda Vida de San Francisco de Asis.

El Evangelio según Jesucristo, publicado en 1991, fue su obra más polémica. En 1995 publicaría su Ensayo sobre la Ceguera. En el año 2004 aparece Ensayo sobre la Lucidez. En el año 2005 ve la luz Las Intermitencias de la Muerte, una reflexión filosófica sobre la vida, cuestionando cuales son las implicaciones de una larga vida, su última reflexión en vida.

Saramago recibió muchos doctorados Honoris Causa: Évora (Portugal), Turim (Itália), Sevilha e Castilla-La- Macha  (Espanha), Brasília (Brasil) y de Manchester (Inglaterra) ; fue miembro la Academia Universal de las Culturas de París; miembro de la Academia Argentina de Letras; y Caballero de la Orden de las Artes e las Letras Francesas.

Cuando recibió el novel en el 98

"...Estamos secos, y por eso decidí  escribir un ensayo sobre la ceguera. Usamos perversamente la razón cuando todos los días humillamos la vida y la dignidad de los seres humanos, por eso el hombre debe respetarse a si mismo, debe exorcizar  sus monstruos engendrados por la ceguera de la razón. Hoy lo más importante para la humanidad es procurarse otra razón..."

jueves, 22 de abril de 2010

EPÍSTOLA DE LOS POETAS QUE VENDRÁN

Por:Manuel Scorza

Tal vez mañana los poetas pregunten:
¿por qué no celebramos la gracia de las muchachas?;
tal vez mañana los poetas pregunten:
¿por qué nuestros poemas
eran largas avenidas
por donde venía la ardiente cólera?.

Yo respondo:
por todas partes oíamos el llanto,
por todas partes nos sitiaba un muro de olas negras.
¿Iba a ser la Poesía
una solitaria columna de rocío?
Tenía que ser un relámpago perpetuo.

Mientras alguien padezca,
la rosa no podrá ser bella;
mientras alguien mire el pan con envidia,
el trigo no podrá dormir;
mientras llueva sobre el pecho de los mendigos,
mi corazón no sonreirá.

Matad la tristeza, poetas.
Matemos a la tristeza con un palo.
No digáis el romance de los lirios.
Hay cosas más altas
que llorar amores perdidos:
el rumor de un pueblo que despierta
¡es más bello que el rocío!
El metal resplandeciente de su cólera
¡es más bello que la espuma!
Un Hombre Libre
¡es más puro que el diamante!

El poeta libertará el fuego
de su cárcel de ceniza.
El poeta encenderá la hoguera
donde se queme este mundo sombrío.

domingo, 4 de abril de 2010

Montalvo, entre la rebeldía y la literatura


Por: Xavier A. Andocilla R.

Un hombre de mirada tensa, frente amplia, cabellos ondulados, ojos negros y profundos rasgos mulatos era la identidad física de Juan Montalvo Fiallos, ambateño nacido el 13 de abril de 1832 y figura trascendental del pensamiento político y literario ecuatoriano.

Hijo de comerciantes, enfrentó una profunda discriminación de parte de las clases pudientes. Montalvo fue repudiado, en primer lugar, por tener en sus venas sangre mulata y, en segundo y principal término, por la posición política de corte liberal y anticlerical que asumió.

Juan Montalvo -Según Agustín Cueva- “fue un hombre como todos, pero apasionado, luchador y de gran talento” que le tocó vivir un momento de la historia ecuatoriana muy compleja; en esos tiempos se vivía un escenario de profundas luchas de clases, por un lado los terratenientes buscaban mantener a toda costa su poder y por el otro, la burguesía se levantaba en contra del feudalismo y pretendía imponer el liberalismo, ideología de la que era portavoz Montalvo.

La característica más llamativa de Juan Montalvo fue su actitud desafiante a las clases dominantes de ese entonces, en sus escritos se esbozaron el valor y se proponía  fustigar a dictadores, derrocar gobiernos ineficaces y autoritarios, y promulgaba acciones revolucionarias en contra del sistema feudalista.

Se inició como combatiente de la pluma en enero de 1866 cuando publicó “El Cosmopolita”, revista política que se editó nueve ediciones y que apareció a la luz pública con el objetivo de luchar ferozmente contra Gabriel García Moreno. Otro ejemplo de confrontación al estatus quo fueron sus escritos aparecidos en doce números de “El Regenerador”, páginas en las que azotó al presidente Borrero.   

Desterrado en varias ocasiones, utilizó como principal herramienta de lucha el ensayo, logró con éste género consolidar sus puntos de vista y denunció la esclavitud ideológica y material. Una de sus obras más importante se trata de una serie de ensayos denominados “Los Siete Tratados” los cuales fueron elaborados en Ipiales entre 1873 y 1875, y en los que se expone un sorprendente lenguaje polémico y literario.

Dejó impregnado en sus escritos no solamente frases elocuentes y con una prosa elegante, sino también se manifiestan importantes enseñanzas de rebeldía como las escritas en “las Catilinarias”. En sus doce capítulos esta obra realiza una dura crítica a la tiranía y la dictadura militar de Ignacio Veintimilla; a la vez, nos plantea importantes retos como la tan afamada frase “desgraciados los pueblos donde la juventud no se rebela contra el tirano y los estudiantes no hacen temblar la tierra”.

Juan Montalvo fue un rebelde de su tiempo, recogió los pensamientos progresistas de esos años y combatió a lo más atrasado de la época, se opuso a la dominación feudal y al clero, utilizó las herramientas que el desarrollo sociedad le permitió obtener.

Elaboró una alta producción literaria, su talento fue reconocido por grandes autores como Rubén Darío que señalo: “la belleza florestal de su lenguaje tiene la sabia de América. Su huracán es de la pampa, su tempestad es del trópico”. El 17 de enero de 1889 murió en París en la casa Nº 26 de la calle Cardinet.

   

viernes, 2 de abril de 2010

Rafael Larrea, poeta de lo irreverente

Por: Xavier A. Andocilla Rojas 

Hace 15 años, el 22 de abril murió físicamente  Rafael Alejandro Larrea Insuasti, un revolucionario que supo vincular su sensibilidad y estética de artísta con su práctica política y militancia comunista. Sus letras irreverentes fueron dardos certeros contra lo establecido, sus versos se convirtieron en dedicatorias de rebeldía a las clases oprimidas y sus escritos fueron ejemplo de los hombres nuevos.

Rafael Larrea nació en septiembre de 1942, al llegar a la Universidad Central se vinculó con el movimiento artístico y literario autodenominado Tzántzico, que planteaba enlazar las características e identidades de los pueblos del Ecuador con una visión estética de izquierda y bajo el concepto del 'poder de la irreverencia'. La primera aparición de este movimiento fue en 1962 en un festival de poesía universitaria que se realizó en el Teatro Sucre; según Alfonso Murriagui, los Tzántzicos conocidos también como los reductores de cabezas,  “parodiaban los rituales de las tribus de Shuar, deciden reducir simbólicamente, las cabezas huecas y consagradas de los poetas y escritores que deambulaban por los corrillos artísticos y literarios”.

La obra poética de Rafael Larrea incluye escritos de rebeldía; en ellas demuestra una gran capacidad de profundidad y reflexión, en los que expones su condición de comunista íntegro. Su poesía está plasmada en seis libros: 'Levantapolvos', 'Nuestra es la Vida', 'Campanas de Bronce', 'Bajo el sombrero del poeta', 'Nosotros, la luna y los caballos', 'La casa de los siete patios'. Esta última obra fue publicada después de su muerte. Además escribió un sin número de canciones que hoy forman parte del repertorio musical de los pueblos del Ecuador tales como el "Capishca de la libertad", "La Negra Clara Inés", etc.

Su capacidad política y artística le permitió dar aportes trascendentales en la construcción del Centro de Arte Nacional y La Unión Nacional de Artistas Populares (UNAP). “El poeta, como cariñosamente lo llamaban, fustigó siempre a aquellos que pretendían artificiosamente separar las formas de la esencia, por ello, lucha y canto, poesía y propuesta, teoría y práctica, arte y política son en Rafael Larrea un todo” (Escritos Políticos de Rafael Larrea Insuasti, publicados por la Comisión para el Arte y la Cultura del PCMLE, colección 40 años del PCMLE, ediciones ERE, pág. 11)    

Desde joven fue militante del Partido Comunista Marxista Leninista del Ecuador, por su acción destacada  llegó a ser parte del Comité Central, del Buró Político y del Secretariado del Comité Central. Fue uno de los líderes en la construcción de la vanguardia de la clase obrera y sus escritos teóricos y políticos son importantes contribuciones para la acción del partido, de la militancia y las organizaciones.  Se convirtió en un líder de la propaganda de nuestro partido y por casi 20 años fue encargado del Semanario En Marcha, logró resumir la experiencia y los conocimientos adquiridos y conjuntamente a varios camaradas elaboró el Primer Manual de Propaganda revolucionaria del PCMLE.

Al cumplirse los 15 años de la muerte de Rafael Larrea, se lo recorda como un poeta de lo irreverente, un artista que canto contra el capital, un comunista destacado, un revolucionario creador y un político que antepuso los intereses de los trabajadores, la juventud y los pueblos ante los suyos.   

martes, 30 de marzo de 2010

INTENTO DE SABOTAJE A UN LIBRO DE AGUSTIN CUEVA


Carlos Lasso Cueva 

Publicado en: http://k-oz-editorial.blogspot.com/2010/02/proposito-del-pais-de-valdanito-intento.html

Quisiera preguntar a las personas que lean estas líneas, si han leído la introducción que escribió Agustín Cueva para el libro “Tiempos conservadores”. Es un ensayo de 18 páginas, titulado "El viraje conservador", en donde se describe la tendencia de la época que para nosotros ya es historia.

Me acuerdo de este ensayo porque el Ministerio de Educación del Ecuador, en su colección “Memoria de la Patria”, acaba de editar una colección de ensayos de Agustín, tomados de sus libros Entre la ira y la esperanza, Literatura y conciencia histórica de América Latina, Lectura y ruptura y El proceso de dominación política en el Ecuador. El título de este tomo es Literatura y sociedad en el Ecuador. Todo esto está bien. Lo malo es que se le ha permitido a un intelectual neoliberal, totalmente antagónico con el pensamiento de Cueva, hacer, para que se luzca, el prólogo. Y, de paso, exhibe en su ridiculum vitae (la definición, tan oportuna, es de mi admirado amigo el poeta Raúl Arias, a quien avisé desde Guayaquil del cometimiento de este insolente desaguisado) un montón de libros que ha escrito (son más de 30 creo… ¡qué gran desperdicio de papel!), que deben haber pasado muy desapercibidos porque yo jamás he visto siquiera la portada de ninguno de ellos. Y en conversaciones y discusiones con amigos escritores, jamás nadie ha mencionado un solo libro de este señor Valdano, al que conocemos exclusivamente porque desempeñó un alto cargo en el gobierno sucretrizador de Owaldo Hurtado. Esto indica que se trata de un mediocre. Un mediocre ampuloso que ha cometido una enorme indelicadeza. Un desconocido escribidor que no es referente cultural ni por decreto.

 

Es una incongruencia que a una persona de esta laya, que nunca ha caminado por nuestras veredas, se le de gratuitamente la ocasión de “lucirse” tratando –muy sigilosa e hipócritamente- de envenenar el ambiente intentando decir algo malo contra el pensamiento o contra la tendencia ideológica de Agustín Cueva. Y no se trata de sectarismo, pero es que si estamos hablando de temas cardiovasculares, es impropio que se le de la palabra a un mediocre urólogo. Aquí me acuerdo que a un colega y paisano de este señor Valdano, escribidor de libros que nadie ha leído, Carlos Julio Arosemena calificó de “catador de urinarios”. ¿No será Valdano catador de urinarios del Opus Dei o algo parecido?

 

Este señor Valdano se jacta de un grupo cultural anodino que había creado en los años 60, y pretende ponerlo como ejemplo frente a las tendencias culturales que Cueva apoyó, el famoso grupo Tzántzico integrado por brillantes personajes que he conocido de cerca, como Rafael Larrea, excelente poeta; Ulises Estrella, cuya obra cultural merece respeto; Raúl Arias, poeta insuperable en su tendencia surrealista. Este Valdano es un cero frente a cualquier de ellos, pero pretende desautorizar a Cueva y descalificar a una tendencia cultural que hizo época, poniéndose él como ejemplo del “buen camino”. Liderzuelo de intelectualillos intrascendentes y conformistas, buenos trepadores, buscadores incansables de cargos públicos, medrosos sacristanes de la gran misa de la democracia cristiana que tanto daño le ha hecho al país, desde Hurtado a Mahuad: hombres del statu quo. Y por ahí, entre el recuerdo de estos “estadistas de la muerte”, asoma su cabeza de ratoncito en búsqueda de un trozo de queso para hincarle el diente. ¿Será que se está postulando para que le den próximamente el premio Espejo? Cosas iguales y peores se han visto en esta ínsula… ¡Apostemos que se cree merecedor del premio Espejo este publicador! Ha de tener buenas “palancas”. Una preguntita: mientras los Tzántzicos, “destemplados, aullaban”, el grupo de Valdano, aparte de santiguarse con agua bendita, ¿a qué se dedicaba? Estos niños modelo deben haber andado con el Manual de Carreño bajo el brazo.

 

¿De quién habrá sido la idea de permitirle escribir este prólogo ponzoñoso e impertinente a este encorbatado y fatuo fantoche que logra así salir del anonimato cultural? ¿Es que la “Revolución ciudadana” compagina con estos pelafustanes derechosos? ¿Será que en más de un sentido es colega del Ministro Vallejo? ¿Será que pertenecen a la misma fauna heteróclita adicta a la anfibología? Este anónimo señor Valdano que recién asoma su cabeza ¿será digno de qué clase de ridícula etopeya? ¿Será que a los dirigentes de esta colección del Ministerio y “El Telégrafo” los inspiró la musa Melponeme? ¿O habrá sido Talía? En todo caso nosotros somos amigos de la musa Clío que siempre nos ayuda a tener memoria, a tener una idea clara de dónde estamos parados, y a tener presente quiénes son “los enemigos del pueblo”. Aquellos que han hecho todo lo posible por impedir que la luz de la cultura y la democracia social llegue a las masas populares de nuestro país. Aquellos que con tal de prosperar, muy sinuosos y comedidos, acolitaron empresas políticas oligárquicas, antipopulares, siniestras, de las que se beneficiaron recibiendo buenos sueldos, y luego siguieron, modositos, dándose aires de “gente decente”, no iconoclastas, sino elementos en los que los que preconizan la injusticia social pueden tener total confianza: “Intelectuales modelo”.

 

Ha pretendido este insulso oscurecer el pensamiento límpido de Agustín Cueva. Pero ahí está el libro para que Agustín nos siga iluminando el camino de nuestros esfuerzos por crear una sociedad fraterna, no dominada por banqueros ni magnates de los que este tipo de plumíferos como Valdano son sonrientes y perfumaditos esbirros. Esta nueva reedición de los ensayos de Agustín resistirá tener este malafesivo prólogo. La gloriosa nave de su pensamiento descolonizador seguirá navegando pese a los rasguños de este edecán de Oswaldo Hurtado. No se por qué será que me acuerdo que en el libro El proceso sociológico ecuatoriano, Mentor Mera traía a colación lo que había dicho García Moreno de Juan José Flores. No se tampoco por qué vienen a mi memoria esos versos de Don Antonio Machado: “mala gente que camina, y va apestando la tierra…” Por eso nosotros debemos decirle: No pasarás, vanidoso deprimente. No pasarás, finolis, mejor sigue con tu hiperdulia, que sigas teniendo una buena eupepsia, piñufle, y que suspendas para siempre tus escabechinas. Déjate de estragar la cultura de nuestro pueblo, pónte a vender manteca.

lunes, 25 de enero de 2010

Me caí del mundo y no sé cómo se entra....

Por: Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo

( Para mayores de 30)



Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco..

No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar..

Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales.

¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo.

¡¡¡Nooo!!! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables!

¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez!

¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida!

¡Es más!

¡Se compraban para la vida de los que venían después!

La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas de loza.

Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de refrigerador tres veces.

¡¡Nos están fastidiando! ! ¡¡Yo los descubrí!! ¡¡Lo hacen adrede!! Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.

El que tenga menos de 30 años no va a creer esto: ¡¡Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el que recogía la basura!!

¡¡Lo juro!! ¡Y tengo menos de... años!

Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII)

Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban. De 'por ahí' vengo yo. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el 'guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo', pasarse al 'compre y bote que ya se viene el modelo nuevo'.Hay que cambiar el auto cada 3 años como máximo, porque si no, eres un arruinado. Así el coche que tenés esté en buen estado . Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto.

Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real.

Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!! Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Le dábamos crédito a todo.

¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos.. . ¡¡Cómo guardábamos!! ¡¡Tooooodo lo guardábamos!! ¡¡Guardábamos las tapas de los refrescos!! ¡¿Cómo para qué?! Hacíamos limpia-calzados para poner delante de la puerta para quitarnos el barro. Dobladas y enganchadas a una piola se convertían en cortinas para los bares. Al terminar las clases le sacábamos el corcho, las martillábamos y las clavábamos en una tablita para hacer los instrumentos para la fiesta de fin de año de la escuela. ¡Tooodo guardábamos!

Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía 'éste es un 4 de bastos'.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden 'matarlos' apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada: ¡¡¡ni a Walt Disney!!!

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base y nos dijeron: 'Cómase el helado y después tire la copita', nosotros dijimos que sí, pero, ¡¡¡minga que la íbamos a tirar!!! Las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de arvejas y de duraznos se volvieron macetas y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza. Las hueveras se convirtieron en depósitos de acuarelas, las tapas de botellones en ceniceros, las primeras latas de cerveza en portalápices y los corchos esperaron encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. ¡¡¡Ah!!! ¡¡¡No lo voy a hacer!!! Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables.

Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo,pegatina en el cabello y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la 'bruja' como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la 'bruja' me gane de mano y sea yo el entregado.